Milán, historia de un diseño

Milán, urbe en constante movimiento, donde la creatividad es un gran negocio y dar una buena imagen no deja de ser un arte. Con una convulsa historia que da forma a su idiosincrasia y a su patrimonio.

Fue aquí donde se garantizó la tolerancia al cristianismo, podemos ver que esta religión acabo por asentarse. Muestra de esto es el Duomo, con su imponente fachada de mármol de estilo gótico. Erigida en el centro de la ciudad. Llama nuestra atención, además de su imponente tamaño, sus múltiples pináculos y capiteles.

Milán es sin duda una de las capitales del diseño, su conexión con los artistas es incuestionable. Muchos de estos acabaron aquí en busca de su musa, ya que la metrópoli les ofrecía una mentalidad abierta en la que dar rienda suelta a sus creaciones, a cambio le dieron pinceladas a fin de conformar su forma actual.


Leonardo da Vinci llegó a Milán y decidió quedarse, en este periodo lego a la ciudad muchas de sus obras y una visita indispensable a una de las pinturas más icónicas de la historia del arte ”La última cena”, esta obra es una superviviente ya que logró salir ilesa de los bombardeos a la ciudad durante la segunda Guerra Mundial. Se encuentra en el refectorio de Santa María delle Grazie.

 

Otra de las visitas indispensables para los amantes del arte es la Pinacoteca di Brera, contiene una colección de los grandes maestros de la pintura.

Otro de los puntos de interés de la ciudad son las importantes ferias del diseño en las que año tras año se presentan las novedades en distintos sectores. Son parte importante de la economía de la ciudad. Cabe destacar que a lo largo de la historia se la ha dotado de un temprano interés comercial por su localización.

Si te apasiona el arte y la historia la visita a esta ciudad es imprescindible.

 

Fdo: Cristina de la Rosa Chillón.